
Permaneciendo calladas en la sala de espera de un aeropuerto y de esos amigos que uno ve por primera vez, les pides el teléfono, el correo y nunca más sabes de ellos, sin tener nada mas de que hablar, surgió una propuesta y una consulta, que la respuesta estuvo un poco dudosa, al final aceptada con alegría, regresó del viaje, la sonrisa, la amistad, y para ti tu compañía, un nombre y su espacio, el encuentro un poco dudoso jugamos al guerrero haber quien atrapa primero su espada, estabas callada y consternada por tu separación de tus hermanas, todas iguales una con pintas mas blancas, eran tres, sin mamá, huérfanas y criadas a punta de agua panela, leche y el amor de la abuela, tu nombre muchos nombres Matilda la niña de Roald Dahl, que sin haber cumplido los cinco años de edad no le gustaba la televisión si no leer un buen libro, la música de Pink Floyd, y de está la inspiración para una película dirigida por Danny DeVito, Matilda la niña que se enamoró de un asesino, Matilda de origen germano que significa lucha con fuerza, Matilda en un largo domingo de noviazgo, te encerraste en tu cuarto sin querer salir y por tu rebeldía te escogimos, contigo la cobija de tu mamá que te acompaño tus primeros días, con cuadros azules y tan delgada, miradas calladas y el viento soplando por cañaveral, vienen y van sonrisas y miradas de cómo será tu primera noche, con caricias en el cuello duermes reconociendo el tacto, de quienes van a ser tus compañeros, tu primera noche extraña, en una casa extraña, habita una esperanza, unos colores pintorescos café la santidad, amarillo la presteza, la agilidad, el cerebro izquierdo, el color de la mente, el blanco la inocencia, y contigo la nobleza, empiezas habitar la casa y haciéndote dueña de cada espacio, marcando el territorio, la enfermedad, el abandono, la cura, la alegría, la tristeza, me sigues por cada rincón de la casa, en el cuarto ahí te encuentras, en el estudio y ahí estás en mis pies, con tu pelota, fiel, saludas en la calle sin importar su estrato, vas de la mano con un lobo siberiano o una taza de té, bajando tu mirada esperando el juego, llegas a tu nuevo hogar desconociendo y pensando en cual me encuentro o cual fue el primero y olfateando, buscando, recordando, donde escondiste tu hueso, lo cambias de lugar como si no me diera cuenta, levanto el tapete muy disimuladamente para que lo guardes, una otra y otra vez de mañana salimos a pasear, a volver a encontrar viejas amistades, y nuevamente robando miradas de tus fans y seductores, tu nobleza y tu don de hacer nuevas amistades seguirán vigentes y tu mi princesa.

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