Amazing short - the piano

jueves, 9 de julio de 2009

Malagueña salerosa – mi versión


Cuando volví al pueblo había crecido no quedo nadie quien te conociera, no estabas, busque en el periódico, la radio, la tv, salí del pueblo en mi auto, cerca a 15 Km encontré una solitaria casa, mi instinto me llevo a que tocara la puerta, eras tú, tus ojos cambiantes de cafés a un negro brillante, bajas tu mirada lentamente hechizando nuevamente mi alma, no quieres que los vea como la primera vez, tu rostro radiante a la luz desprendiendo múltiples colores, tu belleza enmarañando el viento, tu boca, el recuerdo del último intento, tus manos oprimidas y desgastadas, en mi mente tu sonrisa, en tu mente el abandono, nos callamos quedan los sonidos externos, bajo la mirada sintiendo muy dentro de mí el perdón, a nuestro lado un jardín de rosas con el candor presente, tocas mi rostro se desvanecen tus manos, como si supieras todo el tiempo que te estuve buscándote, amándote y no teniéndote, cartas, fotos, prendas y sueños rotos, dejando caminos y nuevas miradas, el recuerdo, solo el infinito recuerdo pasando con el tiempo, de nuevo el encuentro, y la ilusión del último beso, y nuevamente decirte niña hermosa, escapa de ti una lagrima de las cartas que escribí y nunca las abriste, de ti el silencio haces una pausa y escucho algo que no olvidare “Es imposible volver a la luz de la encandecía mañana”.

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